A better soccer.

A better soccer.

Pasaron 40 días y algunas horas para que Andrea Agnelli se cruce pública y definitivamente a la vereda de enfrente. El joven empresario italiano, dueño de la Juventus e integrante de una familia que posee una de las mayores fortunas de su país con negocios como la Fiat, el semanario “The Economist” o la firma de zapatos Christian Louboutin, trabajó de cerca junto al presidente de la UEFA, Alexander Ceferin, en un nuevo formato “suizo” para intentar mejorar la Champions League.

Fue el pasado 8 de abril cuando Agnelli declaró que el fútbol requería de cambios para atraer de vuelta a los jóvenes quesignificativamente, habían perdido el interés por el fútbol. Una reciente estadística afirma que a un 40% de la generación Z, no le interesa el fútbol. Agnelli agradeció a su cercano amigo Ceferin -padrino de su hijo Giacomo- por las charlas mantenidas durante meses y dejó la puerta abierta a un formato que horas atrás fue oficializado por la UEFA.

Para los que alguna vez jugaron torneos de ajedrez, el sistema suizo es lo más común que puede existir. La lista de inscriptos en un torneo se clasifica por ranking y se parte en dos. En la primera fecha (o ronda como lo denominan en el mundo ajedrecístico), el primer rankeado juega contra el último, el segundo ante el penúltimo y así sucesivamente. En las siguientes fechas, el sistema computarizado enfrenta a los ganadores versus los ganadores y a los perdedores versus los perdedores con el mismo criterio: los mejores rankeados medirán a los peores rankeados. La clasificación final se obtendrá en base a los puntos sumados al término de las fechas establecidas para la competencia (10 en el caso de la nueva Champions). Es decir, de los 36 equipos que participarán, ninguno se elimina inmediatamente. Todos jugarán los 10 partidos de acuerdo al fixture que arroje el sistema y clasificarán los 8 mejores para los cuartos de final.

Este cambio en el formato Champions y un incremento en el dinero a repartir no convenció siquiera al más cercano de Ceferin. Juventus se sumó oficialmente al grupo de 12 clubes que intentarán revolucionar el mundo del fútbol y crear una Superliga Europea. 12 fundadores: Real Madrid, Barcelona y Atlético (España); Inter, Juventus y Milan (Italia); y el “Big Six” de Inglaterra: Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Arsenal y Tottenham. Se especulaba con la inclusión de 3 fundadores más, pero el Bayern Munich y el Borussia Dortmund se alejaron del proyecto y el PSG guarda una muy buena relación con la UEFA. De hecho, Bein Sports, con Nasser Al-Khelaifi al comando, ha cerrado un nuevo contrato de televisación de la Champions y las relaciones Qatar-Francia se encuentran muy fuertes como para quebrantarlas bajo la excusa del escenario novedoso.

El formato de la Superliga contempla 20 equipos y será así: la temporada arrancará en agosto con la participación de los clubes en dos grupos de diez. Jugarán partidos de ida y vuelta; los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final. Los equipos que terminen en cuarto y quinto lugar jugarán un playoff adicional a doble partido. Posteriormente se jugarán playoffs de doble partido a partir de cuartos para llegar a la final, que se disputará a partido único, a finales de mayo, en una sede neutral.

Todos los partidos se jugarán entre semana y todos los clubes seguirán compitiendo en sus respectivas ligas nacionales.

La pregunta es, ¿podrán seguir compitiendo en sus ligas locales?

La amenaza de la UEFA llega hasta la desafiliación, como también el pedido de los clubes excluidos de la nueva competencia elitista. Fuentes de distintos medios internacionales afirman que los clubes separatistas ya han enviado a los organismos del fútbol notas que buscan precautelar sus intereses ante eventuales sanciones. Los posibles castigos de los organismos oficiales se basan en sus estatutos que establecen la imposibilidad de competir en otras ligas sin aprobación de UEFA y FIFA. Y la defensa de los 12 podría argumentarse en una reciente decisión del Tribunal General de la Unión Europea. La misma estableció que la Federación Internacional de Patinaje no podía sancionar a deportistas por participar en torneos privados, según explicó el Abogado Ariel Reck.

El fondo es claro y contundente. Los clubes quieren más plata y un mayor control sobre la comercialización de transmisiones y sponsoreo del torneo del cual son parte. Florentino Pérez acudió al programa Chiringuito de Jugones y reafirmó la premisa: “El fútbol tiene que evolucionar. Estamos todos arruinados con la pandemia.

La nueva Superliga cuenta con la inversión y el respaldo económico del banco norteamericano JP Morgan, cuyos dueños son cercanos a la familia Glazer, propietaria de uno de los 12 fundadores, el Manchester United. Cobrarán el préstamo en un contrato a largo plazo con un interés del 3% anual. Los neoyorquinos no sólo tienen afinidad a los Glazer, sino que también han asesorado a dos multimillonarios americanos en la compra de la AS Roma y la Fiorentina. Es decir, cuentan con experiencia suficiente en financiación y asesoramiento deportivo.

Por el sólo hecho de participar, los equipos recibirán aproximadamente 400millones de dólares, 4 veces más de lo que otorga la Champions League a su campeón actualmente. Los clubes quieren las estáticas, los derechos televisivos y activa participación en la comercialización que ellos generan. Como la UEFA no les otorga dichos beneficios, decidieron elitizar y competir entre los más atractivos y maximizar el valor y el escenario.

Otro argumento es la pandemia y las deudas que se elevaron en los principales clubes. Pobres, el Barza debe mas de mil millones de euros y el Madrid anda por los 900. Sin embargo, el mismo Florentino no descartó la posibilidad de fichar a Mbappé en el proximo mercado de verano europeo.

Ambos bandos se acusan de avaros. La UEFA habla de cuidar la esencia del fútbol y en contrapartida, en una final de Champions por ejemplo, otorga sólo 13mil entradas a cada hinchada de los equipos contendientes cuando la capacidad del estadio es de 70mil. Los dirigentes de la FIFA, UEFA, CONMEBOL y las distintas Confederaciones continentales, han despilfarrado dinero durante tantos años que su credibilidad es casi nula, a pesar de los desesperados intentos de cambiar su imagen desde el FIFAgate. ¿Pero es la manera de solucionarlo, apartándose de estas organizaciones? Creo más en la solución o revolución desde adentro.

Este proyecto elimina la competitividad. No garantiza el mérito deportivo y daña la universalidad del deporte. Una liga casi cerrada atenta contra uno de los pilares de la competencia futbolística, la promoción y el descenso. Y cuesta creer que gracias a esta Liga, los demás clubes se varán beneficiados económicamente como aseveró Florentino Pérez. Pero eso poco importa en el modelo norteamericano. La tradición y el sentimentalismo están casi ausentes en las decisiones del esquema. Pero aún el fútbol conserva el espíritu que ya expresaron referentes de este deporte como Alex Ferguson, Jurgen Klopp y Dani Alves.

El tiempo dirá si van en serio o es una medida más de presión para que la UEFA ceda ante los grandes. Florentino bajó los decibeles sobre el final de la entrevista nocturna y enfatizó que quieren llegar a un acuerdo con la UEFA y hasta deslizó la posibilidad de que la Superliga no arranque en agosto si no hay acuerdo. La FIFA en su comunicado no se vio tan tajante como la UEFA: rechazó la Superliga pero se abrió al dialogo. Lucha de poderosos, donde el fin es el mismo: el dinero. Seguramente se escudarán en que ambos quieren un fútbol mejor, o quizás, a better soccer.

Jorge Chipi Vera