Clavados

Es uno de los deportes más bellos en el que se combina altas dosis de precisión y estética. Sin embargo, conlleva ciertos riesgos que se atenúan con diferentes medidas de seguridad y la necesidad de un control total de movimientos por parte de los atletas.

Los primeros datos de competiciones se remontan a la antigua Grecia, donde en las costas del Peloponeso y en las islas Eólicas se hacían concursos de saltos. También en la civilización cretense se han hallado vestigios que muestran ejercicios y competiciones de figuras de saltos al mar.

Los suecos y los alemanes popularizaron los saltos durante los siglos XVIII y XIX. El desarrollo del mismo se basó en los fundamentos de la gimnasia practicada en estos países. El primer libro conocido sobre los saltos se publicó en Alemania en 1843, y los saltos de competición se iniciaron en Gran Bretaña en torno a 1880.

En los últimos años del siglo XIX, un grupo de saltadores suecos se desplazó a Gran Bretaña para realizar demostraciones, lo que facilitó la aparición de la primera organización de saltos, la “Amateur Diving Association” en 1901. La competición de saltos se celebró por primera vez en los Juegos Olímpicos de San Luís en 1904, y desde 1908, la plataforma y el trampolín siempre han figurado en el programa olímpico.

Desde 1928 el programa de saltos ha sido bastante estable, y tanto hombres como mujeres participan en pruebas de palanca a 10 m y de trampolín a 3 m.

En el programa de pruebas olímpicas de Sídney 2000 se añadieron dos pruebas nuevas para hombres y mujeres: el salto sincronizado de palanca y trampolín. Se trata de pruebas en las que dos nadadores o nadadoras saltan simultáneamente desde la plataforma o el trampolín. Por lo general, la pareja ejecuta la misma figura, incluso si en ocasiones se eligen saltos complementarios.

Durante muchos años Estados Unidos dominó esta disciplina, quizás más que cualquier otro deporte olímpico. A finales de los 80, los saltadores chinos comenzaron a participar, representando una clara competencia para los norteamericanos.

Estos últimos años, las chinas se han mostrado invencibles. En la actualidad, después de la retirada de Greg Louganis, considerado el mejor saltador de todos los tiempos, la supremacía china también incluye las pruebas masculinas.

Jorge Chipi Vera